"Los Hechos" Artículo de opinión del Dr. Ismael Blanco Martino.

“LOS HECHOS”Al final o al principio, siempre y desde donde me  pare están los hechos. Esos tozudos e inapelables hechos, que hablan, que nos dicen por sobre los discursos altisonantes o disonantes o por sobre las odas en que se glorifican los cretinos de ocasión. Los hechos que pueden estar ubicados en cualquier parte: al principio o al final y que siempre se posicionan por encima de las arengas o los alegatos. Razones por las que no es necesario abundar, por estos días escucho y leo todo lo que puedo y como a muchos, las sensaciones son varias y en lo que a mi me concierne me he pasado bufando más que mi perro siberiano “Partisano”. Él tiene sus razones y yo las mías. Me podrá parecer decadente, pero lo cierto es que las campañas políticas no dejan de sorprenderme así sea que esta se trate de una mezcla entre lo mediocre, lo  gris y lo oscuro también.Sin embargo lo que resulta siempre es que al principio o al final están los hechos. Se que debo pararme desde lo que importa y lo que importa es el sentir de la gente, es seguir atento a la voz de los más expuestos, de los que sufren desde que son paridos. Al fin y al cabo lo que me moviliza no es otra cosa que seguir  cuestionándome el mundo en el que vivo y mi punción vital sigue siendo la de seguir intentando cambiar las injustas circunstancias que nos han tocado. Y por eso al final o al principio siempre están los hechos.  Acaso alguien tiene dudas que si las actuales circunstancias devienen en un “derechazo” la suerte de centenares de miles de compatriotas se verá afectada  de tal forma que de un tris se pasará de la línea brutal del ocupado al desocupado; del salario en crecimiento al salario desindexado; del consumo a la recesión; de la igualdad a la diferencia; de la solidaridad al egoísmo; del color a la oscuridad.Y por eso al principio o al final están los hechos. Soy el primero en cuestionarme, en hacerme pedazos si es necesario cuando veo tanta irreverencia, tontería, necedad y soberbia entre compañeros, por eso cuando  me miro en el espejo y me interpelo o cuando me levanto pensando que el sueño ya ha pasado, me digo, que al final o al principio están los hechos. Cuando me exploro en el espejo transcurrido ya  medio siglo y advierto que han tomado posición definitiva mis canas y las primeras arrugas se atrincheran en mi rostro y que esto deviene en la posibilidad de tener una mirada hacia atrás más larga, me digo entonces, que al principio o al final están los hechos. Cuando veo a los niños de mi patria debo de reconocer que siento un orgullo respetuoso y correcto, con la moderación del que sabe que nunca será demasiado lo que se haga y que además tengo la certeza  que  hemos hecho mucho más que decir palabras por ellos, entonces vuelvo y me digo que al final o al principio están los hechos. Cuando advierto la serena mirada de aquellos que han llegado a la estación final de sus vidas con más dignidad de la hubieran poseído en otras circunstancias, me confirmo en que al principio o al final están los hechos.  Es que estas palabras intentan decir que como Ulises deseo llegar siempre a Ítaca con la convicción de saber que además de mi amada Penélope y Telémaco también habitan en ella nuestros enemigos. Que el amor invencible no es doblegable pero para defenderlo debemos tener la astucia de Penélope para tejer y destejer la mortaja de su padre, pues se necesita tiempo… y sobre todo la fuerza e inteligencia de Ulises para vencer el capricho y la ira de los dioses y sobre todo la mayor de las debilidades: el peligroso canto de las sirenas.  Esas mismas que por estos días se andan mostrando con procacidad e impudor prometiéndonos que hay cosas que pueden hacer de forma superior o de lo contario, amedrentándonos de que nos puede pasar lo peor si atreviésemos a no aceptar su cortejo. Es que yo no puedo creer nada de lo que dicen cuando me permito escuchar a Talvi; Lacalle hijo; Maníni o Mieres porque ellos no han hecho más que aprovecharse de la amada Penélope y de Ítaca en ausencia Ulises y por eso es  que él es el único, aunque más viejo y batallado que puede superar la última prueba que impone Penélope a sus cretinos pretendientes que es alzar el arco de Ífito.Esto impone una vez más aquello, que al final o al principio siempre están los hechos.                                                                                                                          Dr. Ismael Blanco Martino.