San Petesburgo expone 250 imágenes de fotografos de la agencia en el país de los soviets.

Robert Capa y compañía: visiones de los fotógrafos de Magnum en la Unión Soviética y RusiaXAVIER COLÁSxaviercolasSan PetersburgoViernes, 14 agosto 2020 - 13:00Compartir en FacebookCompartir en TwitterEnviar por emailComentarSan Petersburgo expone 250 imágenes de los fotoperiodistas de la agencia en el país de los soviets.San Petersburgo expone 250 imágenes de los fotoperiodistas de la agencia en el país de los soviets.Robert Capa / Magnum PhotosArte. La pintura inventó la URSSLa Guerra Fría acababa de empezar. El fotógrafo Robert Capa aterrizó en Leningrado con su equipo repartido en 10 maletas. En la Segunda Guerra Mundial había acuñado una frase: "Si tus fotos no son lo bastante buenas, es que no te has acercado lo suficiente". El humo de la artillería se había dispersado y tocaba meter la cabeza en el interior del nuevo enemigo de EEUU. Capa, con sus cámaras Contax y Rolleiflex, llegó a la URSS junto al escritor John Steinbeck. Eran los primeros enviados especiales de EEUU que entraban en el país desde el fin de la guerra.La exposición Como nos ven. Un retrato de Rusia de Magnum está organizada por el museo Manege en cooperación con la popular agencia. Cubre el período de 1947 a 2020, y proporciona una visión de la URSS y Rusia a través del trabajo de fotógrafos legendarios como Robert Capa y otros que le siguieron por el desconocido sendero soviético: Henri Cartier-Bresson, Eve Arnold, Thomas Dworzak, Gueorgui Pinkhassov, Bruno Barbey y otros. En total, 250 trabajos de 39 fotógrafos. Imágenes tomadas desde el momento en que se fundó la agencia hasta la actualidad. Normalmente Magnum cede muestras ya expuestas para exposiciones itinerantes, pero en este caso el Museo Manezh tomó la iniciativa de recopilar un proyecto cultural completamente nuevo de los archivos de la agencia. El resultado -coordinado por la historiadora Nina Gomiashvili- es una mirada al país desde fuera, un retrato colectivo de la Unión Soviética y Rusia, dos realidades que fascinaron a los fotógrafos extranjeros. La exposición duró menos de lo previsto por culpa de la pandemia del coronavirus, pero el museo ha preparado un recorrido virtual para admirar estas obras desde casa.En 1947 Capa y Steinbeck visitaron y las ciudades de Moscú, Stalingrado y Kiev para ver cómo vivía la gente en la Unión Soviética, un país cerrado al exterior del que apenas sabían nada más allá de las crecientes tensiones con EEUU. El viaje había sido aprobado por el régimen soviético, que pensó que mostrar la tranquila vida cotidiana de sus ciudadanos podría ayudar a rebajar la tensión.En casi todo momento estuvieron acompañados por un funcionario que decidió el itinerario. Tal vez la única excepción es el selfie que Capa tomó de ambos ante el espejo de un hotel soviético en septiembre de aquel 1947.Ferdinando Scianna / Magnum PhotosAl descorrer las cortinas de la vida en la URSS, Capa no encontró un infierno sino una tierra dolorida poblada por seres muy resistentes que habían sobrevivido a la invasión nazi, para seguir con su vida bajo la asfixiante dictadura de Stalin, temido y venerado a partes iguales. La oscura e interminable cola de rusos en la plaza Roja ante un estandarte de Lenin y Stalin, aparece retratada por Capa bajo un inusual cielo despejado. El fotógrafo alemán Thomas Hepker volvería al mismo lugar en 1965 para encontrar parecidos rostros sombríos mirando al futuro con la dosis justa de esperanza.EL PRIMER VIAJELa aventura de Capa y Steinbeck fue un viaje hacia lo desconocido. El escritor logró el visado con facilidad, pero tuvo que insistir a la embajada soviética para que emitieran otro para su fotógrafo apátrida.Carl De Keyzer / Magnum Photos-Tenemos muchos fotógrafos en la URSS.-Pero no tienen a ningún Capa. Si lo hacemos lo hacemos juntos, en colaboración.Su libro, Diario de Rusia (reeditado en español en 2012 por la editorial Capitán Swing) fue publicado en 1948 pero no sería traducido al ruso hasta 1989.Elliott Erwitt / Magnum PhotosEntre los inspirados por Capa estaba su hermano Cornell, que tras servir en la guerra trabajó revelando negativos hasta convertirse en fotógrafo de Life en Reino Unido, América Latina... y también la URSS. Cuando Robert murió en 1956, Cornell ocupó su hueco en Magnum, que ya era para entonces una de las agencias más famosas del mundo. Había sido fundada el 22 de mayo de 1947 y el nombre surgió gracias a una botella de champán del mismo nombre que se bebió esa noche, cuando fue fundada por cinco amigos, los fotógrafos Henri Cartier-Bresson, Robert Capa, George Roger, David Seymour y William Vandivert. Querían liberarse de la presión y los dictados de la prensa de revistas y crear reportajes verdaderamente independientes.En la URSS Cornell Capa siguió los pasos de su hermano. En 1958, ya muerto Stalin, fotografió la cotidianidad de los ensayos de la Escuela del Ballet Bolshoi y también a leyendas de la literatura como Boris Pasternak haciendo un brindis en su dacha de Peredelkino.En la muestra también aparecen retratos de la bailarina Maya Plisetskaya, el director de cine Andrei Tarkovsky o el escultor Ernst Neizvestny. La fotógrafa austriaca Inge Morat -que antes fue asistente de Henri Cartier-Bresson- estudió en profundidad el idioma ruso antes de llegar a la URSS. Junto a su marido, Arthur Miller, publicó un libro titulado En Rusia, en el que reflejaban sus impresiones de la cultura rusa y sus intelectuales. Andrei Dostoevski, nieto del escritor, aparece paseando en 1967 por las calles Leningrado con el mismo ceño fruncido que Raskolnikov en Crimen y castigo. Otra imagen de la muestra difícil de olvidar."Solo tienes que preocuparte por lo que te rodea, ocuparte de la humanidad y la comedia humana", dijo una vez Elliott Erwitt, que era amigo de Robert Capa. Suya es la intrigante foto de unos novios en el registro civil en Bratsk (Siberia), en 1967, contemplando con seria preocupación la media sonrisa de un invitado.También destaca la obra del fotógrafo británico Peter Marlowe, que llegó a la URSS con un visado de turista en 1977 e hizo una serie sobre disidentes soviéticos. La muestra rescata así rostros como el de Vladimir Slepak, un ingeniero de radio y luchador por el derecho de los judíos soviéticos a emigrar. En aquel año comenzaron los intentos de diezmar a su organización: sus miembros fueron sometidos a presiones del KGB y detenciones. El noruego Jonas Bendiksen, en su búsqueda de comunidades aisladas, encuentra, en medio de la nieve, una fila de seguidores de Vissarion, un místico y líder religioso ruso, que afirma ser la reencarnación de Jesús. La foto, tomada en 2015, tiene la doble atemporalidad que ofrecen los paisajes nevados y los ropajes religiosos.El paseo histórico termina con fotografías de los médicos y pacientes del Hospital 52 de Moscú. Son obra de Nanna Heitmann, que pasó varios días siguiendo de cerca los estragos de la pandemia del coronavirus. Casi tres cuartos de siglo separan la primera foto de la última. Pero el periodismo es el mismo, y también sus amenazas. Steinbeck le dijo a Capa antes de despegar: "Ahora la tendencia más peligrosa que hay en el mundo es el deseo de creer un rumor en lugar de comprobar un hecho".